Thursday, April 30, 2015

Todo es Amor


Es tan curioso cómo vivimos en un mundo donde las personas parecen no amarse. Mas sin embargo no nos damos cuenta que cualquier cosa que no sea amor no existe. Todo en este mundo es amor. Dios es amor. Dios creo todo con amor. ¡En realidad algo que no sea amor es totalmente imposible!

Pienso que muchas veces queremos moldear a Dios a nuestro forma o manera de pensar, pero no nos damos cuenta que sus pensamientos son mucho más superiores a los nuestros, y que somos nosotros los que tenemos que moldearnos a como Dios quiera que seamos. Tenemos que dejar de crear a un Dios vengativo y rencoroso y realmente enfocarnos en el verdadero contexto bíblico que nos dice que Dios es amor.  

Abre tu corazón de par en par y ama hasta que duela. Y cuando duela, ama aún más. No te dejes confundir por tantas cosas malas que pasan en este mundo. La verdad es que pasan más cosas buenas que malas pero nadie les hace caso porque no provocan escándalo. Las personas malas ni malas son. Parecen serlo pero lo que pasa es que se han alejado del amor. Son como un automóvil que se ha quedado sin combustible. Lo peor es que no regresan a llenar su corazón nuevamente.

Tú fuiste creado en el amor, tu vida revuelve alrededor del amor. Tu mirada suelta destellos de amor, y tus palabras son un canto de amor al amado. Cada acción que hagas, cada cosa que digas, es una oración al amado.
Tu vida entera tiene que ser una eterna alabanza para Dios. Tu vida entera como manantial en medio del desierto tiene que dar vida a quien se cruce en tu camino. No pienses en este mundo como si fuera malo o perverso pues no lo es. Hay personas que dicen "¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!" pero son aquellos quienes no han logrado descubrir a Dios dentro de su ser. ¿Para qué esperar el cielo después de la muerte si lo puedo empezar a vivir aquí en la tierra?

Imagínate a Dios, cualquier imagen de Dios que quieras usar, ahora imagínate a Dios trabajando con madera. Un Dios carpintero. Esa madera que él tiene en sus manos eres tú. ¿En que te transformaría? ¿En un barco, en un lápiz, en un marco para fotografías, en un mueble, en un edificio? Bien, déjame te digo algo. No importa lo que te hayas imaginado, no importa en qué cosa te haya creado Dios, todo es único y especial porque todo tiene un por qué. Todo tiene un propósito. ¡¡¡Al igual tú!!!

No sé cuándo fue la última vez que te lo dijeron, pero tus vales mucho. Eres especial. Este mundo no sería igual si tú no estuvieras aquí. Eres una persona única, eres una persona como nadie más en este mundo. Dios siempre te abraza con amor. Dios siempre te toma de tu mano. No importa la vida tan difícil que te haya tocado vivir, Dios siempre ha estado contigo. Él te ha creado y destinado para cosas grandes. Él te ha llamado por tu nombre, y no solo eso, te ha dado apellido y es Santidad. A Dios nunca nadie lo demandara por manutención de hijos. Hoy te toca reconocer y aceptar tu dignidad, hoy te toca levantarte y luchar contra todos y contra todo aquello que alguna vez te ha quitado tu paz. Hoy te toca reconocer que Dios es amor, Dios es el amado, Y más que nada que Dios está enamorado de ti. Vive en el amor, vive en Dios. "Si no quieres sufrir, no ames. Pero si no amas, ¿para qué quieres vivir?"

Sueño



Muchas veces parece que todo en nuestra vida va mal, y que nada tiene mejoría. Otras pocas, parece que el peso de nuestros problemas nos aplastara más sin embargo, si buscamos a quien ha vencido todo, nuestra alegría será plena y sin igual. Dios es el amado, y en el amor no hay temor. Pero si nos alejamos del amor, nada es igual. En esta vida soñar no cuesta nada, y es por eso que sueño con un mundo mejor.

Yo sueño con un mundo en el cual no haya lugar para criticarnos o juzgarnos. Sabes, si no te amas, si no te respetas, si no te aceptas como eres, y si no logras descubrir la presencia de Dios en tu vida, nunca lograras descubrir la presencia de Dios en los demás.

Para te frente al espejo y date cuenta que a quien vez es un hijo/a de Dios. Deja ya de juzgar. No ensucies la dignidad de otros solo porque tú no te aceptas como hijo/a de Dios y por qué no eres feliz.

Yo sueño con un mundo en el cual nuestros ansíanos puedan ser valorados y respetados, y no considerados cargas o malestares. Nuestros ansíanos tienen tanto que enseñarnos pero creo que pocas veces le ponemos atención a tanta sabiduría que tienen por dar.

Sueño con un mundo donde las personas discapacitadas y enfermas sean valoradas, respetadas y aceptadas. Las consideramos diferentes pero ni una definición concreta tenemos de la palabra normal. Dejemos de discriminar.

Dejemos de discriminar pues sueño con un mundo en el cual la marca de la ropa que traigamos puesta no importe. Sueño con un mundo donde los seres humanos nos amemos, respetemos, cuidemos, y velemos unos por otros.

Sueño con un mundo donde dejemos de juzgar a las personas por su nacionalidad, color de piel, nivel económico, religión, orientación sexual, raza, genero, lengua, culturas y creencias.

Oh que mundo tan hermoso con el que sueño donde todos unidos tomados de las manos podamos esforzarnos por construir un mundo mejor. O qué mundo tan hermoso con el que seño donde todos con amor en Dios y hermanos del amor podamos compartir nuestra comida con el que no tiene. Oh que mundo tan hermoso con el que sueño donde la paz y el amor no se buscan por que todo es paz y amor.

Tenemos que amarnos, respetarnos, querernos, y aceptarnos como somos para poder amar a los que nos rodean. Dios que es amor nos ha creado a su imagen y por lo tanto nosotros no somos más que amor y no debemos dar más que amor.

Y no te preocupes, no tengas miedo, el amor nunca se te agotara. Dios como una mina de oro inagotable, rellenara tu corazón de amor una y otra vez. Aun si estas teniendo un mal día, tan solo recuerda que Dios te ama y que la persona que está en seguida de ti puede ser la última a quien puedas expresarle ese amor que llevas dentro.
 

Thursday, April 16, 2015

Ayúdame a Ayudar

Señor mío.
Amado mío.
Te quiero pedir perdón por no ser la persona que esperabas que fuera, y por en veces hacer cosas que van contra tu voluntad.
Pero más que eso, quiero decirte mi Señor que aunque a veces te ofenda, tú eres a quien más amo en este mundo.
La vida sin ti no sería igual, pues tu eres la razón de mi existir.
Quiero descubrirte en cada ser sobre la tierra.
Quiero amarte y dar amor sin medida a quien me rodea.
Señor, sé que no soy perfecto, mas sin embargo sé que el no serlo me hace serlo.
Has crecer dentro de mi señor ese deseo que me impulsa a ayudar y soñar con un mundo mejor. Ayúdame a ayudar a tantas personas que son explotadas por una sociedad capitalista y egoísta. Ayúdame a ayudar a tantos hermanos.
Ayúdame a ayudar a tantos enfermos, inmigrantes, discapacitados, discriminados, y explotados.
Ayúdame a ser el cambio para que todos podamos reconocer que somos hermanos y que no importa la lengua, raza, nación, orientación sexual, religión, color de piel, nivel económico, edad, o estado de salud.
Ayúdame señor a promover el rostro de Cristo en cada persona para que juntos nos amemos, respetemos y tratemos con cariño, y respeto.
Gracias Señor por vivir en mí y hacerme participar de tu santidad eterna.
Soy importante y valgo mucho, pues soy un hijo de Dios.

Amen 

Disconformidad sobre seminarios y algunas congregaciones


¡Hola a todos!


Tengo mucho que no escribo, y el día de hoy con el afán de mantenerme despierto en el trabajo, he decidido hacerlo. Hace unas semanas en mi página de Facebook, escribí que estaba decepcionado de algunos seminarios y de algunas congregaciones católicas. Pues bien, les diré por qué.

Primeramente, siento que en los seminarios por los últimos tiempos, se han dedicado a formar seminaristas que encajan en el sistema, en lugar de formar seminaristas que se preocupen por llevar el evangelio a los pobres y necesitados. Hoy en día hay sacerdotes que hasta parece que se preocupan más por su apariencia que por mostrar el rostro misericordioso de Dios a los más necesitados.

Algo que me ha hecho decepcionarme de los seminarios, primeramente es el costo. Ese costo que no demuestra a una iglesia pobre para los pobres. Segundo, es el hecho de lo mal que tratan a seminaristas enfermos. Coincido en que un seminarista sano pudiera llegar a ser un sacerdote sano, y por lo tanto rendir más y dar más frutos pero no deberíamos negarle una oportunidad a las personas tan solo porque no están del todo sanas. Creo que todos valemos por igual no importa la raza, lenguaje, nación, nivel económico, salud, o etc. Miren, les diré por qué digo esto. Tengo una miga que anhela ser religiosa pero por tener que tomar medicamentos un poco costosos, ha sido rechazada por 7 congregaciones. Para mí el medicamento no debería ser excusa para rechazar a alguien. Sé que muchas congregaciones viven de donaciones pero también sé que hay otras que no tienen tantos problemas económicos. Para mí, el rechazar a una persona enferma (pero que no está moribunda) es ir en contra del mandamiento que promueve el don de la vida. Para mí, es rechazar la dignidad y valor de un ser humano que aún tiene mucho que ofrecer.

Gracias a Dios mi amiga después de haber sido rechazada por 7 congregaciones y haber mandado cartas como a otras 7 congregaciones más, al fin parece que una congregación no ha encontrado impedimento para ayudarla a discernir una vocación religiosa o incluso, hasta de aceptarla con ellas. Ahora, otra cosa que me ha decepcionado mucho de algunos seminarios, es la falta de caridad con la que tratan a seminaristas inmigrantes o seminaristas con diferentes culturas o características. (Esto en seminarios de Estados Unidos claro.)

Esto no lo digo por mí, aunque se puede decir que si lo llegue a presenciar y a experimentar.

Pero bueno, esto más que nada lo digo por otro amigo mío. Él era un Seminarista mexicano estudiando en el estado de Missouri. Mi amigo fue religioso (de congregación) por muchos años y llego a sentir que Dios lo llamaba para dar más de él. Por lo cual salió de su congregación para entrar al seminario.
            De México lo mandaron a Estados Unidos y el en realidad, por sus estudios como religioso, ya se encontraba casi listo para ser ordenado sacerdote. Solo había un impedimento. El ser sacerdote en Estados Unidos requería que el supiese bien el inglés. Su diócesis por lo tanto, lo mando a tomar clases de inglés. El por supuesto en unos semestres aprendió este lenguaje. Hasta llego a pasar el TOEFL (el examen de inglés requerido para estudiantes internacionales que ingresan a universidades estadounidenses.) Mas sin embargo, para el obispo de mi amigo, esto no fue suficiente para ordenarlo, y le requerían que aprendiese ingles a la perfección.
Mi amigo, les aseguro habla un muy buen inglés. Tal vez con  un acento pero nada que impida la comunicación. Bueno, al fin a mi amigo solo le dieron largas sobre su ordenación, y en plena Semana Santa decidieron decirle que ya no continuaba más en el seminario.
Cuando me conto, fue un dolor y una tristeza muy grande para mí porque estoy seguro que le negaron la oportunidad de ser un excelente sacerdote.
Ahora mi amigo ha regresado a Chiapas, su tierra, y ruego a Dios que encuentre una diócesis en México que lo acepte para que pronto sea ordenado y que la iglesia pueda contar con un sacerdote comprometido con la gente necesitada.

¡Dios los bendiga! - Andres

Wednesday, April 16, 2014

Racismo, Capitalismo, y Dignidad Humana

Cuando nacemos, de algo de lo que estamos seguros es que no sabemos por que caminos nos llevara la vida o que obstáculos y dificultades tendremos que vencer. Día a día es un diario luchar entre nuestros pensamientos, deseo y las ideologías raras que la sociedad desarrolla. Yo en particular nací en El Paso, Texas en los Estados Unidos de America. El Paso está situado en el lejano oeste de Texas a lo largo del río Grande, y es frontera con Ciudad Juárez, Chihuahua, México. El Paso es también la ciudad donde se encuentra la sede de Fort Bliss. Fort Bliss es un puesto del ejército de Estados Unidos. En este puesto de la milicia, los soldados trabajan, entrenan y viven. Dada las circunstancias, El Paso se ha convertido en una ciudad muy multicultural pero está dominada principalmente por hispanos o mexicano-americanos.
 En mi caso, yo soy uno de ellos. He crecido y pasado la mayor parte de mi vida hablando español con mi familia. La otra parte de mi vida la he pasado en la escuela hablando ingles, esto siempre con el miedo de que las personas se burlen de mí por tener un acento o por no pronunciar perfectamente las palabras. Más sin embargo, gracias a Dios pude aprender ambos idiomas y ahora soy una persona letrada tanto en ingles como en español. Es importante mencionar, que yo nunca en mi vida e vivido o estudiado en México. Es mas, si llegara a cruzar la frontera para visitar Ciudad Juárez, Chihuahua, yo me perdería por que son escasas las veces que he lo he hecho. A pesar de esta realidad, yo me considero y soy considerada una persona hispana o México-Americana.

Se preguntaran por que escribo todo esto, pues bien, les diré por que. En Agosto del año 2013 decidí entrar al seminario en la Diócesis de El Paso, Texas para discernir una vocación al sacerdocio, esto confiado en que el seminario de esta diócesis seguiría el protocolo de que los nuevos integrantes permanecerían en esta casa de formación un año entero. Pero ese no fue mi caso, yo estaba estudiando para maestro en la Universidad de Texas en El Paso y cursaba en mi último año como estudiante de licenciatura y por lo tanto iba un poco avanzado en mis estudios. Al rector del seminario y al obispo de mi diócesis se les hizo bien acortar mis estudios de maestro para que empezara rápidamente con los estudios filosóficos y poder ser ordenado un año más temprano en caso de que se llegase a dar mi ordenación. Fue entonces cuando me notificaron que seria transferido de seminario y que tenía dos semanas para completar la aplicación de admisión. Para mi fue impactante recibir esta noticia mas sin embargo pude cumplir con los requisitos.
Termine mi primer semestre de formación en el Seminario de El Paso y en menos de una semana ya estaba viajando a Conception, Missouri para iniciar una nueva etapa en mi proceso de formación y esto apenas al inicio de mi segundo semestre como seminarista. El llegar a esta escuela que lleva por nombre Conception Seminary College o “Colegio de Concepción para Seminaristas” fue un poco difícil las primeras dos semanas ya que era mi primer experiencia estando lejos de mi familia, amigos y vida parroquial; pero pude adaptarme muy rápidamente. Otro cambio radical fue venir de una ciudad donde viven más de 670,000 personas a un pueblito donde solamente viven aproximadamente 200 personas.
Al pasar el tiempo, me sentí y atraído y enamorado por el sistema de esta escuela y este seminario. Mi relación con Dios se fortaleció increíblemente. Sentía como la llama de Dios ardía dentro de mí llamándome a ofrecer de mi tiempo, dones y talentos para los necesitados y el pueblo de Dios. Pero este sentimiento de plenitud pronto se desapareció al descubrir la triste realidad de este seminario. En realidad es tan triste ver como nos quejamos de la sociedad y del mundo donde vivimos pero no nos damos cuenta que tenemos que ir a la raíz de todos los problemas y enseñarle a nuestros hijos valores, morales y como ser mejores personas. Tenemos también que mejorar el sistema educativo pues es en la escuela donde nuestros hijos pasan el mayor tiempo de su vida. Hoy en día las escuela y el sistema educativo se encuentra corrompidos y solo buscan su propio interés y reconocimiento. Promueven, prometen y dicen ser el cambio pero es totalmente lo contrario. Hoy en día hay escuelas podridas por dentro con muy pocos recursos educativos, sin un ambiente multicultural, y sin métodos propicios para alentar a sus estudiantes a esforzarse y desarrollar esos dones y talentos que Dios les ha dado.
El Colegio de Concepción bajo el mando de Monjes Benedictinos me ha dejado descubrir las limitaciones e imperfecciones de la iglesia a la cual amo. La iglesia Católica. Pero precisamente por que la amo, la reprendo, con esperanza de mejorar y santificar aquellas cosas que aun pueden ser mejoradas. Nosotros, vivimos en un mundo que es muy diverso. Tenemos aproximadamente 196 países sobre la tierra y todos ellos tienen costumbres y cultura diferente. No podemos esperar que todas las personas en el mundo sean iguales o permanezcan en un mismo lugar o en un país por el resto de sus vidas. Somos seres humanos y nuestra tendencia es estar dispersos por diferentes partes del mundo, pero parece que los monjes y directivos de esta escuela no se han dado cuenta de esta realidad o se han quedado atrapados en una era del tiempo donde el racismo y la desvalorización de la dignidad humana aun predominan. Miran a uno como un insecto o bicho raro por tener un color de piel diferente, por llevar un nombre hispano o por hablar ingles con un acento que por más notable que sea no impide la comunicación.
Ahora supongamos que digo la palabra "extraterrestre" ¿Qué es en lo primero que pensarías o cual seria la primer cosa que se te viene a la mente? Pensarías en una criatura extraña o pensarías tal vez en la persona a tu lado. Vamos a dejar a un lado esas imágenes de ficción y ser realistas por un momento. Meditemos acerca de la forma en la que podemos ver o categorizar a las personas. Muchas veces miramos a una persona y es como si estuviéramos viendo a alguien o algo fuera de este mundo. Y es en mi opinión el problema de los monjes y la escuela de Concepción. Nosotros los seres humanos tendemos a crear razas, nacionalidades, etnias y estereotipos. Tendemos a ser de menos a las personas que creemos son inferiores a nosotros, pero H. G. Wells, un escritor inglés dice una frase increíble que nos deja pensando y nos pone a reflexionar. Él dice: "nuestra verdadera nacionalidad es la humanidad". El comparte la misma idea que Margaret Atwood, una escritora canadiense que dice: "Espero que las personas finalmente se den cuenta de que solo hay una raza - la raza humana-y que todos somos miembros de ella".
            Todo esto me hace pensar en la cuestión de cómo se formaron los Estados Unidos de America. Los Estados Unidos fueron formados por muchas personas que llegaron de otras partes del mundo queriendo escapar la persecución religiosa y por consiguiente establecieron las trece colonias. Entonces los españoles en México, buscando maneras de ampliar sus tierras también llegaron hasta Paso Del Norte, lo que es ahora El Paso. En realidad, todos somos inmigrantes en este país. Las únicas personas que en realidad podemos decir que estaban aquí antes que los demás, fueron los nativos americanos, y ni a ellos fuimos capaces de respetar. Creo que es increíble cómo un país que es tan orgulloso y que predica la libertad por todas partes de el mundo puede hacer exactamente lo contrario al esclavizar y suprimir a un grupo de personas que solo están interesados en aprender, y sobresalir en un país extraño, lejos de sus familias y seres queridos.
            Lamentablemente, lo que causa más indignación de todo esto, es que el racismo y la desvalorización de la persona humana se han metido a lugares inimaginables como lo son escuelas/universidades católicas como la de Concepción. Uno pensaría que en una escuela religiosa, aislada de la sociedad, donde viven monjes en un monasterio y en donde se promueve la oración la mayor parte del día, se encontraría más tolerancia y aceptación pero ha sido totalmente lo contrario. Los monjes como pavo reales con alas extendidas alimentan su ego y se jactan de ser una congregación superior y de poder dentro de la iglesia católica y mas aun de estar dentro del gran país de Estados Unidos.
            Hacen ver a los hispanos provenientes de México, Guatemala y otros países de habla hispana como ignorantes, sucios, in culturizados, vulgares y simplemente inferiores a ellos. Hacen también presunciones y hacen parecer a los hispanos como narcotraficantes dispuestos a vender droga. Pero que podíamos esperar si detrás del racismo siempre hay un egoísmo económico que primero se camufla con teorías y cuando estas fallan, con violencia. Detrás del racismo solo hay explotación. No se les hacen ascos a los ricos de otras razas. Pero lo que pasa en esta escuela es solo un ejemplo de lo que viven muchas otras personas en Estados Unidos y en otras partes del mundo. Es un reflejo vivo de un país y una sociedad totalmente corrompida y que se revuelca como marranos en el dinero y el capitalismo. Es una imagen de una sociedad que trata a las minorías y a los pobres como cucarachas; insectos insignificantes que fácilmente se mantienen debajo del zapato suprimidos por aquellos que con dinero y poder luchan por incrementar sus posesiones y reconocimiento.
            Es por eso que su Santidad el Papa Francisco habla fuerte y claro en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium donde dice: “2. El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado.”
Mas tarde el Santo Padre en la misma Exhortación Apostólica habla aun mas contundentemente diciendo: “53. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».”
Esta sociedad capitalista de exclusión e iniquidad es la misma que ha perdido aquellos valores y morales que antes se poseían. Es la sociedad que clama libremente una revolución sexual sin freno para después con el uso de anticonceptivos, promover otra cultura mas decadente como lo es la cultura de la muerte que incluye abortos, eutanasia y pena de muerte. El sacerdote Jesuita, Anthony de Mello, un día dijo: “Si miras un árbol y ves un árbol, no has visto un árbol. Si miras un árbol y ves un milagro, entonces has visto un árbol.”. Esto fácilmente se conecta con el tema del respeto a la vida, pero para hablar de ese tema, primero tenemos que lograr reconocer que el ser humano es mucho más de lo que vemos. Es ser humano es realmente un ser hermoso e inigualable que proviene del mas grande milagro que pudiese existir. Si para ver un árbol, necesitamos saber que estamos viendo un milagro, pues para ver un ser humano necesitamos saber que estamos viendo un milagro y mas aun a un ser creado a imagen y semejanza de Dios.
Para hablar del tema del respeto a la vida, creo que es conveniente mencionar que toda vida es valiosa. Aun el peor de los criminales tiene que ser tratado con respeto. Si no logras reconocer que la vida es sagrada ya sea desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, no tiene caso seguir leyendo. Pero si crees en esto te invito a que no solo luches por defender la vida sino a apoyarla. No puedes pararte afuera de las clínicas de aborto y no apoyar a esas jovencitas con pañales, comida o ropa para bebes. No puedes decir no a la eutanasia y no visitar al enfermo. No puedes decir no a la pena de muerte si día a día matas a tu hermano con críticas y palabras.
Es por esto que la dignidad de la persona humana es tan importante. Es por eso que el racismo, la discriminación, el egoísmo, el capitalismo, la exclusión y la iniquidad son cosas tremendas que denigran a la persona y muchas veces las hacen sentir como basura. Incluso dentro de las escuelas se ve esto, incluyendo el Colegio de Concepción para seminaristas. Hoy en día la dignidad y el valor de los estudiantes es medida conforme al grado de un examen. ¿Cuándo entenderemos que para mejorar tenemos que cambiar de pensar? Yo por lo tanto, no apruebo un sistema educativo que muestra una ideología retrograda y que hace sentir a muchos estudiantes excluidos, y desvalorados. No apruebo una ideología de una escuela desaculturada. No apruebo las escuelas con falta de recursos escolares o tecnológicos y no apruebo que les pongan a los estudiantes el grado de un examen estandarizado
Yo invito a los monjes benedictinos, a mí amada iglesia católica y a todas las personas del mundo entero a que luchemos juntos para mejorar este mundo donde vivimos. Este mundo que en veces parece estar de cabeza. Los invito a que luchemos juntos para mirar a Cristo en todas las personas que veamos y de esta forma no seguir promoviendo ideas erróneas como el racismo y la desvalorización humana. Invito a todos a promover la dignidad humana. Y a luchar por la vida, pues todos merecemos la vida. Bien lo decía la cantautora Argentina, Eladia Blázquez: “Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas… Es una virtud, es dignidad y es la actitud de identidad mas definida.”

Thursday, May 2, 2013

My Calling...





"You have made us for yourself, O Lord, and our heart is restless until it rests in you." - St Augustine
You have probably heard or read this quote somewhere else before, but this is probably one of the most known quotes of St. Augustine. This quote causes a great impact in me because I have recently started my application to join St. Charles Borromeo Seminary in the Catholic Diocese of El Paso, Texas, and not only that but I am just a few steps away in finishing it. By now, you are probably excited about this, or you are wondering why I would do such thing. Well, when people ask me how I finally took this decision, it’s hard for me to give them an answer and I basically tell them how I started getting involved in church after I was confirmed, but obviously the answer is not that simple. It has actually been almost 8 to 9 years of doubting, worrying, inner fighting and discernment.

St. Mark's Catholic Church



           I entered confirmation at St. Mark’s Catholic Church in El Paso, Texas on the year 2005. At first, like the majority of the students, I didn’t want to go. I didn’t really like it. I wasn’t because I was a rebellious teenager or something similar but because I was like 2 years older than my classmates and I thought that they would laugh at me for being so old. (I got baptized and did my First Holy Communion when I was 13 or 14 years old. I guess I was a little traumatized. Hahaha.) In reality my classmates never made fun of me, but it was something I would constantly worry about. As time passed by though, I started liking my confirmation class. I think I liked it because I had a very awesome catechist and because I would always pay attention in class. I have never been the type of guy who likes getting in trouble, so when going to school or confirmation class, I would just pay attention and do what I had to do.

            At St. Mark’s, the confirmation program requires confirmation candidates to attend two years of religious education classes, and two confirmation retreats; one retreat each year. During my first year of confirmation, a Lifeteen group from St. Pius Catholic Church was organizing a retreat at Ysleta High School. This retreat was titled “Going Home” and hosted Father Stan Fortuna as their main speaker. Fr. Stan Fortuna C.F.R. is one of the eight founding members of the Community of Franciscan Friars of the Renewal. He is a Roman Catholic priest, but prior to his conversion, he was a professional jazz musician.

            During this retreat, like in any other retreat, there was a time for prayer. It is here, where I believe it all started. Fr. Stan was leading us into prayer and talking about his conversion and calling during a Holy Hour and I can clearly remember his words. He said: “When God calls you, He is like a mosquito. He flies and flies buzzing around you trying to grab your attention, and no matter how much you try to get him away from you, you can’t. He eventually takes over.” Then I remember Fr. Stan saying something similar to this: “If you want to discover God’s grace and power in your life, I invite you to repeat these words after me, but I warn you! If you do it, your life will never be the same.” I was nervous; I was scared. I didn’t know what was going to happen but out of curiosity and somewhat tempting God to show His power and greatness, I repeated the words that Father Stan said. I do not remember the exact words, but they were very simple, nothing out of the ordinary. I think they were something like this: “Dear God, you have called me and here I am.” When I said the words nothing happened. (I guess I was expecting God to come down from Heaven Himself.) Time passed and I felt normal. I didn’t realize what God had done and was doing with and in me. I continued going to confirmation classes; I continued paying attention and learning about God and my Catholic faith. I was just overtaken by all this knowledge I was learning and I loved it. My mom by this time was already a First Holy Communion Catechist assistant, and my youngest brother was already singing at the children’s choir. Later, I started getting more involved. I would accompany my mom everywhere she went to. She started attending Siloe, which were bible study classes with a little of philosophy and psychology. I would just sit at the very back of the parish hall pretending to read a book, when in reality I found myself listening to everything the preacher from Guatemala was saying. I was amazed. God had taken over me through all this knowledge I was acquiring. I wanted to learn more and more.

           Time passed, and now not only was I going to my confirmation classes, but I would still accompany my mom to her bible study classes I would go to mass on Sundays and I would help Bernardo, my confirmation teacher (and parish sacristan and who is now my Godfather) to organize events that will take place at the parish hall, like weddings or quinceñeras. Not only that, but if I was on vacation from school, I would go to daily mass. As I started going to daily mass, I would also stay to help my Godfather clean the temple and do other church maintenance duties. Father Leonides Rivero who was the Pastor of Saint Mark’s at that time started to see me frequently and he would always smile at me. People at the parish also started to see me more and got to know me better. Little by little I started to make new friends. I liked all of this. I got so involved at church, that one time, for the parish bazaar I spent all week helping my Godfather set up all the booths. I also sleep that weekend at church on top of one of the tables outside. It was the coldest night of my life and the most tiring experience as well, but a very, very gratifying experience.

Well once again, as the people started to see me more and they started to see how involved I was, they would also see something in me that made them all ask me the same question, “Have you considered the priesthood?” Once in a while they would change it around and say: “Me gustas para sacerdote” which means “I would like for you to become a priest.” I was never prepared for those types of comments or questions. In reality I would just smile and try to ignore them but they were too many. It was like the entire parish vs. me. Hahaha. Or at least it felt like it. I cannot even remember how many times people told this to me, but I would always say that my biggest dream was to get married, have kids and form my family. This really was never close to happening. I would also deny it because I was scared. I really could not imagine how my life would be if I did become a priest. Time passed and I often discovered myself thinking on what it would be like if I really became a priest. I asked myself questions. How would I look in those vestments? Would I be capable? What if it really was my calling? I started changing my way of thinking and started to be more open. I started saying to myself “if this is what God wants from me then I want it too. I cannot tell Him no.” I started to become more open to this option and I often got really, really strong desires to become a saint. I often felt that my life was not making me happy and that I needed to do a change. I felt like running to a faraway place and just giving myself up to God, like St. Benedict. I started to have stronger thoughts and desire to become a priest and every day I would look for new signs to help me on this journey. I got to a point where I just couldn’t handle the situation any longer and just decided that following God and giving myself to Him was all I needed. God is my life. I love Him. Learning about Him and teaching about Him and just trying to imitate His message of love is what keeps me going. I can’t imagine my life without Him. I think I have many things to offer, my time, my words, my dedication, my life. I expect if God permits to someday become a Priest that dedicates himself to the people and the community; a person who will make of this world a better place to live in. I want to help people, nourish people, and inspire people. I would like to feed them and just practice the example Jesus left us. I want to be a priest to be like Jesus and reflect Him in my life. I want to be a priest so that when people see me they know that I follow God, better yet I want them to know that I no longer live but that God lives in me.

Another great inspiration in my life that caused me and motivated me to consider the priesthood was my youth group, the one that lasted for 5 years, and that I attended since the very first day. When I got confirmed, I heard that there was going to be a new youth group at the parish (My youth groups name was “Siloe de Jovenes” it was based on “Siloe” the bible classes my mom was taking, just that it was adapted to youth); without doubt I knew it was something God was calling me to do. So I did. At that time the youth group started, I was volunteering as a soccer coach at Benito Martinez Elementary. I had to walk from my house to the school caring a huge bag of soccer balls and practice cones; that day, when the practice was over I decided that I would walk to church with my soccer equipment as well, and I did. Since the very first day, I met incredible people. I met the person who is now my best friend, her name is Brenda Castañon. She has always been there for me, and we have gone through so many things together. Our friendship just keeps growing every day. She has been a role model for me and I do not even have words to say how much I love her. She as well has great love and affection for me, and all I can say is that her blessing accompanies me everywhere I go. Brenda has been my greatest example of sanctity here on earth.

With my youth group, we accomplished so many amazing and wonderful things. We were the first youth group who started giving confirmation retreats at the parish wether it was in English or in Spanish. We started doing the live Stations of the Cross every year. For Christmas we would also do a Mexican tradition known as the Pastorelas. We would help out at the parish bazaar; we would sell candy after ever mass on Sundays to help the parish out. For Mexico’s “Dia del niño”, we would also give out toys to all the kids that went to mass that day; All of this without mentioning that our group started with only seven youth and grew up to having more than 50. We were not alone of course. Unidos al Caminar ministry which was the adult’s version of “Siloe” was always there to help us. Deacon Jesus Cardenas the spiritual guide of both ministries, made a great impact in my life. I will be eternally grateful to him.

To make things short, I attended Tepeyac Institute in the Diocese of El Paso and finished the Christian Formation Program, I became an Extraordinary Eucharistic Minister, a confirmation catechist, the leader of my youth group, I joined the “Asamblea de Oracion” every Wednesday, and many things more. Lately, my greatest motivation in this journey has been to become a Confirmation Sponsor of a young and beautiful young girl. Her name is Alejandra and she makes my heart extremely happy. I hope I can be a good guide for her and not only that, but I hope that God continues to bless me in this wonderful experience I am beginning; and even though that I am not a priest nor a seminarian yet, I pray to God that He can make me an instrument of His loving and everlasting wonderful will.

                                          

PS. This is just a “short” story of the wonders that God has made in my life. There are many more things to say and many more people to thank, but I would never finish. May God bless you all!

Wednesday, May 1, 2013

La Mision

¿Qué significa la palabra misión? La palabra misión según tu país de origen y el modo en el cual es ampliada puede tener varios significados, mas sin embargo en el Diccionario de la Lengua Española llama mi atención una de las definiciones usadas y es la siguiente: Salida o peregrinación que hacen los religiosos y varones apostólicos de pueblo en pueblo o de provincia en provincia, o a otras naciones, predicando el Evangelio. También llama mi atención la siguiente definición: Tierra, provincia o lugar en que predican los misioneros. En realidad si nos ponemos a pensar, una misión es simplemente un lugar donde se predica el evangelio. Desafortunadamente hoy en día el número de misioneros o las personas que predican ese evangelio parece que va disminuyendo. Todos nosotros fuimos creados con y para un propósito. ¿Pero cómo descubrir ese propósito? El primer pasó para descubrir el propósito para el que fuimos creados y por el cual estamos en este planeta llamado tierra, es antes que nada encontrarle sentido a nuestra vida. Dios es un Dios de amor y misericordia y él nos ha creado para que vivamos una vida plena y libre de ataduras. Dios quiere que seamos felices. Por desgracia, día a día la vida nos presenta retos y dificultades que tenemos que vencer. Las adversidades y las pruebas son parte de la vida y nunca las podremos evitar. Es como la muerte, si algo tenemos seguro desde que nacemos es que un día vamos a morir. Pero no por eso vamos a dejar que nuestra vida se venga abajo. Al contrario, cuando un bebe nace nos llenamos de alegría y buscamos la manera de darle lo mejor para que él o ella puedan llegar a crecer y ser personas de bien. Es haciendo el bien donde uno encuentra el verdadero valor y significado de la vida. Para un cristiano, su principal objetivo es vivir una vida de obras y no de palabras. Y el bien de igual manera se demuestra con obras y no de la boca para afuera. La Santa Biblia en el capítulo 2 versículo 18 del libro de Santiago nos dice: Sin embargo, alguien puede objetar: “Uno tiene la fe y otro, las obras”. A ese habría que responderle: “Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe”. Cuando uno logra entender este concepto y ponerlo en práctica, nos encontramos a personas como la Beata Madre Teresa de Calcuta que dedico su vida al servicio de los pobres y necesitados. Ella como misionera llevaba su mensaje de amor y entrega a base de obras, y de palabras. Pero antes tenemos que amarnos y valorarnos a nosotros mismos para poder amar, valorar y respetar a los que nos rodean. Si tú que lees este mensaje te paras frente al espejo y no logras ver lo hermoso/hermosa que eres es porque aún no has logrado descubrir la base fundamental de tu existencia. Para amarte a ti mismo tienes que aceptarte cómo eres, tanto con virtudes como con defectos. No aparentes ser alguien que no eres. Dios te creo de tal manera porque para El así eres perfecto/a. El otro día uno de mis estudiantes de confirmación me preguntaba: “¿Mr. las cirugías plásticas son pecado?” Mi respuesta fue sencilla, yo le dije: “Mira las cirugías solo son pecado si te obsesionas con ellas. Cuando tú te haces una cirugía, es como si le estuvieras diciendo a Dios que lo que El hace no está bien y que tú lo puedes hacer mejor.” Sin duda alguna Dios es bueno y todo lo que hace lo hace bien hecho, pero, muchas veces no logramos ver más allá de nuestros errores y defectos. Imagínate que aburrido seria el bosque si solo cantaran los pájaros que mejor saben hacerlo. Dios nos ha creado a su imagen y semejanza y a cada uno de nosotros nos ha dado un don especial. Solo depende de nosotros quererlo descubrir. Para eso tenemos que olvidarnos un poquito de nuestros defectos y ver nuestras virtudes. Un día, un payaso triste y fracasado en la plaza de la ciudad renegaba en su interior y le reclamaba a Dios por no haberle dado un don extraordinario como tocar el piano, y así poder lograr ser un músico famoso. Este payaso estaba cegado y no lograba ver las sonrisas y la admiración de los niños cuando con sus manos y un par de globos hacia perritos, espadas, sombreros y muchas otras cosas. Da gloria a Dios por cómo eres y por cómo te hizo. Descubre tus dones y no los descuides. Dios te ama, no lo dudes. Tu eres la niña de sus ojos, él te lleva tatuado/a en la palma de su mano. Dios es Rey de reyes, pero también es tu Padre. Por lo tanto, si eres mujer, eres una princesa hija de Dios. Y si eres hombre, eres un príncipe hijo de Dios. Para mí, mi principal misión es hacer que otros se enamoren de Dios como yo un día me enamore de Él. “Yo no vivo, sino es Dios quien vive en mi”. Mi oración para ti que lees es que Dios te colme de bendiciones y te guie por el camino en el cual puedas lograr descubrir:
1.      Lo mucho que Él te ama.
2.      Lo valioso y hermoso/a que eres.
3.      Tu propósito en esta vida.
4.      La misión a la que eres llamado/a, dando testimonio de Dios en tu vida, no solo de palabras sino con obras.
¡Dios te bendiga!
- Andres Lopez