Wednesday, February 10, 2016

Las Sandalias




¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice…! “¡Ya reina tu Dios!” (Isaías 52: 7) 

El día hoy, 10 de febrero del año 2016, la iglesia celebra el miércoles de ceniza… este día indica el comienzo de un periodo de tiempo en el cual las personas ofrecen dejar algo, rezar más, o simplemente, el tratar de ser mejor persona cada día. Este periodo de tiempo lo llamamos Cuaresma y en sí, es un tiempo de reflexión en el cual nos preparamos para recordar el acto de amor jamás antes visto; la muerte de Jesús, la muerte de Dios en una cruz.

Uno de los actos más comunes en este tiempo de Cuaresma es ver a personas que dejan de usar las redes sociales, dejan de tomar gaseosa, y muchas otras dejan de comer cosas como dulces.

Al meditar yo en que haría esta Cuaresma, se me vino a la mente algo muy sencillo.

No, no dejaría Facebook ni las redes sociales.

No, no dejaría de ver televisión.

No, no dejaría de escuchar música.

No, no dejaría de escuchar la radio.

Y no, no dejaría ni la gaseosa, ni los dulces, ni las papitas.

Lo que yo haría sería algo sencillo y tal vez insignificante pero que para mí incluye un gran simbolismo.


Muchas veces decimos a otros que no podemos entender a alguien hasta que no te pones en sus zapatos. Incluso, tal vez alguien hasta te lo ha dicho a ti. Pues bien, eso es lo que yo quiero hacer esta Cuaresma. Yo quiero entender a Jesús, yo quiero parecerme a Jesús, yo quiero imitar a Jesús. No quiero ser Jesús, pues soy original y me amo como soy, pero quiero imitar sus cualidades, su amor, y su santidad.


Es por eso que he decidido ponerme las sandalias. No, no son las sandalias que Jesús uso, pero si, si son las sandalias que yo usare para tratar de alcanzar la santidad.

Esta Cuaresma para entender, parecerme e imitar a Jesús yo solo usare sandalias. No importa que traiga jeans o pantalones de vestir. No importa que ande vestido casual o con esmoquin desde hoy hasta Pascua solo usare sandalias.

Es que ponerme en las sandalias de Jesús me invitan a preocuparme por los pobres, por los necesitados, por los marginados, por los aislados, por los oprimidos, por los discapacitados, por los segregados, por los dominados, y por todos aquellos a quienes la sociedad ha rechazado. El ponerme las sandalias de Jesús me motiva a ser mejor persona cada día. A luchar por los derechos de los demás. El ponerme en las sandalias de Jesús me lleva a tratar de hacer de este mundo un mejor lugar donde vivir, y no solo eso, si no tener compasión del pueblo que sufre.

Dios es “el Dios de los pobres, el Dios humano y sencillo, el Dios que suda en la calle, el Dios de rostro curtido.” Dios es “el Dios obrero, el Cristo trabajador.”


Yo te invito el día de hoy, que así como yo, te pongas las sandalias; las sandalias de Jesús. “Ponte las sandalias de Jesús para aprender a caminar sin miedo, ponte las sandalias de Jesús que son la luz para llegar al cielo. Busca los caminos del amor, pídele a Dios que te limpie el sendero, el camino por las sendas donde encontraras amor... Busca las sandalias de Jesús, El las dejó para guiar nuestros pasos. Ponte las sandalias de Jesús y caminemos todos tomados de las manos.


Busca las sandalias de Jesús que dejaste una vez en el baúl del tiempo, cúbrete con ellos al andar y pisotea la maldad” la maldad del odio, del racismo, de la discriminación, de la vanidad, de las injusticias, de la pobreza, de la mentira, de la corrupción, de la violencia, de la desigualdad, de la contaminación, de la ignorancia, de las divisiones, y de las guerras. “Conviértete en ejemplo.”

¡Ponte las sandalias, las sandalias de Jesús!

Thursday, December 17, 2015

Cuídense...

"Les quiero pedir un favor: caminemos juntos todos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño; ¡Cuídense! Cuídense la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos. Que no haya odio, que no haya peleas. Dejen de lado la envidia y no le saquen el cuello a nadie; Dialoguen, que entre ustedes este deseo de cuidarse vayan creciendo en el corazón y que la virgen los bendiga mucho, que ella como madre los cuide y por favor, no se olviden de este obispo, que está lejos, pero los quiere mucho: recen por mí” – Papa Francisco

Wednesday, October 7, 2015

El Cielo en El Infierno

El Cielo en El Infierno
Por: Andres R. López
            Para muchos estudiantes sin importar el nivel educativo en el que se encuentren, la escuela puede ser considerada como un infierno. Charlas, trabajo, lecturas, presentaciones, tarea y más tarea. Todo esto forma parte de la vida de un estudiante. Afortunadamente, aquí en la Universidad de Texas en El Paso, se encuentra el cielo en el infierno. El Centro Newman de la Pastoral Universitaria Católica está localizado en el número 2230 de la calle Oregón. Fue establecido en UTEP en el año 2009 por la Diócesis Católica de El Paso, y su misión es servir a los estudiantes, profesores y empleados de la universidad en su jornada de por vida para profundizar en la fe. Según Fray Andres Martínez, sacerdote de la orden de los Franciscanos Conventuales y capellán del Centro Newman, ellos consisten de un personal conformado por 3 personas. Estos incluyen: dos secretarios y el como sacerdote. La Pastoral Universitaria Católica, también es una organización oficialmente registrada dentro de la universidad y asimismo es dirigida por oficiales estudiantiles que administran la asociación escolar.
            Según la Diócesis de El Paso en su página oficial de internet, La Pastoral Universitaria Católica promueve la visión de la iglesia para un nivel académico superior y la misión por una acción enfocada en la justicia social. Ellos también afirman que los agentes incorporados en las prácticas académicas son la eucaristía, la oración, el estudio, el servicio y el estímulo por relaciones amigables en las cuales se forme una comunidad. El Centro Newman ofrece misas todos los miércoles a las 12:30pm y todos los domingos a las 6:00pm. Ellos también ofrecen el sacramento de la reconciliación sin cita o con cita, algo de lo cual estudiantes toman ventaja porque no tienen que perder horas de tiempo haciendo largas filas para entrar al confesionario en sus respectivas parroquias.
           
Yuliana Cardoza estudiante de UTEP participa de la misa los domingos y nos dice refiriéndose al centro católico de UTEP: “es muy importante porque después de una semana larga de escuela es bonito venir y alabar al Señor”. Ella como muchos otros estudiantes afirma la importancia del CCM (Catholic Campus Ministry) en su vida. Carlos Ramon do Nascimento Brito un estudiante internacional en UTEP proveniente de Brasil nos dice que el CCM es un lugar para el en el cual descubre a Dios no solo en sus pensamientos, sino que en realidad lo puede sentir, saborear. Él dice que aquí puede compartir del amor que Dios le da con otros. Esa es su misión en la vida, descubrir el amor de Dios en las cosas que le ocurren día con día. David Valenzuela otro estudiante de la universidad, también habla sobre la importancia del centro católico en su vida y dice: “Me ayuda a servir más, no solo a la comunidad sino también a los jóvenes. Me ayuda a estar activo y crecer en mi fe católica.” A David le gusta participar de la pastoral universitaria porque dice que es un ambiente sano donde siempre hay algo divertido que hacer, todo relacionado con la fe y el amor.
Sandra Sánchez oficial estudiantil de la organización nos dice que ella va al centro católico todos los días y que le gusta porque le ofrece una comunidad en la cual puede compartir su fe y que le da diferentes oportunidades para servir a su comunidad. Respecto a lo que se hace en el centro católico de UTEP y los servicios que se ofrecen, Sandra dice:
“El centro católico ofrece 3 tipos de eventos.
  1. Espirituales- que son misas, horas santas y platicas.
  2. Sociales- que son game night, Sunday Funday, White Sands Mass
  3. Social Justice- Servicios a la comunidad”.
Aunque la mayoría de los estudiantes entrevistados están de acuerdo el que el Centro Newman de la Pastoral Universitaria Católica en UTEP ofrece recursos excelentes para el crecimiento de su fe, muchos de ellos también están acordes en que el centro tiene cosas en las cuales pudiera mejorar. Básicamente a ellos les gustaría ver un crecimiento del establecimiento en el cual pudiera haber una expansión del centro y por consiguiente pudieran tener más espacio. Otra cosa en las cuales ellos piensan se debería trabajar, es el la promoción del CCM por el campus. Sandra dice: “Me gustaría que vinieran más estudiantes y que se aprovecharan de las oportunidades que tenemos para ellos”. Fray Andy nos dice que el Centro Newman recibe aproximadamente entre 75 a 80 personas por semana. Una cifra moderada para una universidad cuya populación según la página de la escuela fue de 23,079 estudiantes en el otoño del 2014.

Por ahora, la visión a futuro del centro católico de UTEP según Fray Andy es el crecer en actividades espirituales por medio de eventos y formación. Su mayor satisfacción como capellán de la universidad de Texas en El Paso es ver a tantos jóvenes comprometidos con su fe y deseosos de asistir al sacramento de la confesión y a misa. El reto es el no tener suficiente tiempo para todos los estudiantes y demás personas que asisten al centro universitario.
El Centro Newman de la Pastoral Universitaria Católica en la Universidad de Texas en El Paso es un lugar de vital importancia en la vida de los estudiantes y ofrece servicios y recursos elementales en los cuales ellos pueden crecer en su fe y servir mejor a la comunidad. Aunque enfrentan desafíos mínimos como lo es la promoción y expansión del establecimiento, ellos como organización están comprometidos a llevar la evangelización a la vida académica de la universidad. Si alguien desea contactarse con ellos, su número de teléfono es el (915) 838-0300 y su horario de servicio es de lunes a viernes de 9:00pm a 4:00pm muchas veces expandiéndose hasta las 6:00pm

Tuesday, July 21, 2015

Perdonar es vivir...

Érase una vez, dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso a su monasterio.
En su camino debían de cruzar un río, en el que se encontraron llorando una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo.
– ¿Que sucede? – le preguntó el monje más anciano.
– Señor, mi madre se muere. Está sola en su casa, al otro lado del río y no puedo cruzar. Lo he intentado – siguió la mujer – pero me arrastra la corriente y nunca podré llegar al otro lado sin ayuda. Yo ya pensaba que no volvería a verla con vida, pero han aparecido ustedes y  me pueden ayudar a cruzar…
– Ojalá pudiéramos ayudarte – se lamentó el más joven. Pero el único modo posible sería cargarte sobre nuestros hombros a través del río y nuestros votos de castidad nos prohíben todo contacto con el sexo opuesto. Lo lamento, créame.
– Yo también lo siento- dijo la mujer llorando desconsolada.
El monje más viejo se puso de rodillas, y dijo a la mujer: – Sube.
La mujer no podía creerlo, pero inmediatamente cogió su hatillo de ropa y montó sobre los hombros del monje.
Monje y mujer cruzaron el río con bastante dificultad, seguido por el monje joven. Al llegar a la otra orilla, la mujer descendió y se acercó con la intención de besar las manos del anciano monje en señal de agradecimiento.
– Está bien, está bien- dijo el anciano retirando las manos. Por favor, sigue tu camino.
La mujer se inclinó con humildad y gratitud, tomo sus ropas y se apresuró por el camino del pueblo. Los monjes, sin decir palabra, continuaron su marcha al monasterio… aún tenían por delante diez horas de camino.
El monje joven estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro.
Un monje zen no debía tocar una mujer y el anciano no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.
Al llegar al monasterio, mientras entraban, el monje joven se giró hacia el otro y le dijo:
– Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de lo sucedido. Está prohibido.
– ¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -dijo el anciano
– ¿Ya te has olvidado? Llevaste a esa hermosa mujer sobre tus hombros – dijo aún más enojado.
El viejo monje se río y luego le respondió: 
– Es cierto, yo la llevé. Pero la dejé en la orilla del río, muchas aldeas atrás. Sin embargo, parece que tú todavía estás cargando con ella…

            ¿Alguna vez te has preguntado que llevas cargando en tu corazón? ¿Alguna vez te has preguntado que es aquello que te perturba y no te deja vivir feliz? Sabes, muchas veces vamos caminando por la vida sin darnos cuenta que llevamos muchas heridas en el corazón y ni cuenta nos habíamos dado. A veces cargamos con tantas cosas del pasado, a veces cargamos con tanta culpa, resentimiento, odio, envidia, y rencor. Cargamos con tantas y tantas cosas tan grandes y pesadas, que dejamos a un lado tantas cosas buenas y positivas que hay en nuestra vida. Vivimos frustrados, cansados y amargados. Vivimos juzgando, criticando y maldiciendo a otros porque no hemos sido capaces de perdonar. Vivimos enfermos de odio y rencor y por consecuencia, vivimos enfermos del cuerpo y el espíritu. Perdonar no significa olvidar. Perdonar significa recordar sin dolor. El no perdonar es vivir constantemente lastimándonos a nosotros mismos. Es como si viviéramos constantemente flagelándonos. Nos lastimamos y lastimamos y hacemos de nuestra vida un eterno vía-crucis.
            La falta de perdón en la vida del ser humano en mi opinión es la causa de tantas muertes tempranas y tantos ataques del corazón que resultan letales. La falta de perdón en nuestras vidas nos esclaviza y nos encarcela e impide que podamos llamarle a la vida, vida. Vamos caminando como muertos vivientes en una mera supervivencia biológica que cada vez más y más nos mata por dentro. Dejemos a un lado nuestro ego lastimado y decidámonos a perdonar. El perdonar es liberar a un prisionero de una celda en la que ha durado encerrado por años y años. El perdonar es liberar a un prisionero que ha durado encerrado incluso por siglos, tal vez. El perdonar es liberarte a ti que eres ese prisionero.

            Yo no sé quién te ha lastimado, yo no sé quién te ha herido. Tal vez un chico o una chica de la que te enamoraste y no te correspondió. Tal vez te enamoraste de alguien y te engaño yéndose con alguien más. Tal vez te sientes lastimado o lastimada porque un ser querido a quien amabas tanto se adelantó en el camino y falleció. Tal vez tu papá o tu mamá te pegaron o te ofendieron cuando estabas pequeño/a. Cuantas veces anhelaste un beso, un abrazo o una caricia y nunca hubo alguien quien te escuchara. Tal vez te has sentido solo/a y sin ningún apoyo. Tus hijos crecieron y te han abandonado. Incluso tal vez hasta el cura de la parroquia te ha ofendido. ¿Alguien te golpeo? ¿Alguien hablo mal de ti? ¿Cuándo estabas pequeño/a nadie quería jugar contigo? Tal vez te sientes lastimado/a porque alguien abuso de ti tanto física como sexualmente. Tal vez alguien abuso de ti con palabras hirientes. Tal vez sientes que Dios se ha olvidado de ti. Tal vez sientes que no te escucha y que no te ama. Tal vez hasta pienses que Dios ni existe. No lo sé. Quizá sientes que eres tú quien se ha olvidado de él o quien lo ha traicionado. Muchas otras quisieras tenerlo enfrente para reclamarle, escupirle y echarle en cara tanas cosas malas que te han pasado. Pero respiras profundo y te das cuenta de cuanto te ama.

            Llevamos tantas heridas en nuestra vida y en nuestro corazón que se nos hace difícil perdonar o creer en el perdón. Necesitamos un abrazo de paz, y amor que nos haga olvidar cuanto dolor tenemos dentro. Yo te invito a que te pares frente a un espejo y te perdones primero a ti mismo o a ti misma. Reconcíliate contigo. Perdónate todos los errores que hayas cometido en el pasado y perdónate por todos los errores que cometerás en el futuro. Acéptate cómo eres, no desees el cuerpo ni la apariencia física de alguien más. Reconoce ya que eres perfecto o perfecta. No hay nadie más como tú en este mundo. Eres único/a. Eres especial. Eres la perfecta creación de Dios. Y si eres mujer, eres aún más superior y más perfecta. Amate, respétate, quiérete. Si te perdonas a ti mismo o ti misma sabrás que Dios vive dentro de ti.
            Si has hecho esto y te sientes preparado o preparada para dar el siguiente paso respira profundo y entra en ese estado de oración y tranquilidad. Dios siempre ha estado contigo. Nunca te ha soltado de su mano. Él quiere que le hables el día de hoy pero también quiere hablarte a ti en este día. Con gran paz, y con gran sinceridad entrégale a Dios todas esas cosas que no te están dejando vivir en paz y medita esta oración.
Señor mío, Dios mío.
Amado mío...
El día de hoy vengo necesitado de ti. El día de hoy vengo sediento de ti.
Quiero entregarte Señor todo aquello que me lastima y no me deja vivir en paz.
Quiero entregarte Señor mis errores y todas aquellas personas que me han lastimado.
Sé que yo personalmente muchas veces he caído y te he fallado pero tú también me has lastimado.
Muchas veces he sentido que me has abandonado y he dudado de tu amor y de tu existencia. Pero el día de hoy aquí me tienes rendido/a a tus pies.
Ya no puedo caminar. Mis fuerzas se han agotado.
Me siento solo/a, y lastimado/a. Me siento perdido/a.
Señor, ayúdame a perdonar. Ayúdame a empezar de nuevo. Sáname Señor.
Quiero amar como tú amas, y perdonar como tú perdonas.
Quiero ser libre como tu Espíritu es libre.
Señor, sé que no soy perfecto, mas sin embargo sé que el no serlo me hace serlo.
El día de hoy me entrego a ti por completo y me abro a tu gracia y bondad.
El día de hoy me entrego a tu amor.
Gracias Señor por ser mi amado, gracias Señor por siempre velar por mí.
Te amo Señor, lléname siempre de ti.
Amen.

Ahora deja que Dios te hable a tu corazón…

Mi niño/a, te amo tanto. He esperado este momento desde hace mucho.
Nunca me he separado de ti. Tú eres, mi más grande amor.
Sabes, estoy muy orgulloso de ti. El mundo no sería igual si tú no estuvieras aquí.
Perdóname si en veces no me he dejado sentir. Perdóname si en veces parece que me marchado. Quiero que sepas que siempre he estado contigo.
Quiero que sepas que nunca te he abandonado.
Mi niño/a hermoso/a, eres mi más grande amor. Te llevo tatuado/a en la palma de mi mano.
No hay nadie como tú. Eres especial, eres único/a. Eres mi príncipe/mi princesa.
Nunca olvides cuanto te amo. Nunca olvides que tan orgulloso estoy de ti.
Nunca olvides que vivo perdidamente enamorado de ti.

-          Tu Papá que te ama Individualmente más que a nadie en este mundo,

Dios